Marca personal

Siempre he pensado que todo el mundo somos buenos en algo, solo que a veces no lo vemos o no lo creemos.Solo es necesario encontralo y potenciarlo.

Cuando hace dos años me ofrecieron trabajar en una granja cuidando animalitos, valoré positivamente la oferta, las condiciones eran muy buenas y era una experiencia nueva. Me asustaba el cambio tan radical, no tenía nada que ver con lo que había hecho siempre: trabajar de cara al público.Tampoco había demasiada diferencia, simplemente ser yo, pero con animalitos.

Y ya que mi capacidad de aprendizaje y adaptación es bastante buena, no tendría problema en hacerlo rápido. Así fué. Y aunque sabía que podía ser algo temporal, arriesgué.¿Qué podía perder? Nada, al revés, aprender.Y eso es lo que más valoro.

Cuando esto se acabó, pensaba en la edad que salía en mi D.N.I y me asusté un poco. Así que volví a pensar en aprender, esa palabra que se siempre se cruza en mi vida. No importa la edad. Así que, como siempre hice, le eché valor y me puse a estudiar. Está claro que mis objetivos son aprender mucho más y actualizar mis conocimientos. Así que aquí estoy, en un Ciclo Superior, concretamente en el de Gestión de Actividades de Venta y Espacios Comerciales. Con compañeros que podrían ser mis hijos, de hecho me rebautizaron como «mami Yoli». Me aportan mucho, me enseñan, me ayudan y espero que yo a ellos les aporte cosas de mi experiencia profesional. De esto tengo para dar y tomar. Sobre todo muy variada.

Mi primera experiencia fué como comercial en un periódico, en El Correo Gallego, en publicidad, aparte de prensa escrita, había una emisora local, Radio Obradoiro. Mi cometido era buscar clientes para anunciarse, elaborar una cuña y grabarla. Por supuesto fidelizarlos. Eso duró casi tres años, porque recibí una buena oferta como agente comercial en un concesionario de vehículos. Así que, le eché valor y allá me fuí. Era en Mitsubishi, gran desconocidos para mí, pero después de aprender, gracias a la formación de la empresa, entré en plantilla.

Fueron casi dos años, por desgracia la empresa cerró.

Así que a empezar otra vez y pronto apareció otra oportunidad, esta vez como agente comercial para una lavandería industrial. Mi cometido era buscar clientes del sector hostelero para alquilar y lavar nuestra «ropa» de cama y mantelería. Fué bien, aprendí mucho, era un mundo completamente distinto al anterior. La sede de la empresa estaba en Portugal y me ofrecieron un cambio, pero a veces no podemos aceptarlos, no son el momento oportuno. Enseguida encontré otro puesto como agente comercial en una empresa de venta de productos de limpieza para hostelería. Fué una buena etapa, recopilé mi clientela anterior y mis contactos y seguí adelante.

En esta etapa vinieron mis hijos y te das un tiempo, vivir la experiencia de la maternidad.

Pero el mundo sigue, corre, vuela…

Y yo me quedo atrás. Mis conocimientos se van quedando cortos y mis habilidades languidecen.

Así que…. aquí estoy «reciclando» lo que sé, lo que vale y lo que no, aprendiendo cosas nuevas y necesarias para volver y hacerlo mejor.

Yolanda Couso.

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